¡Sorprendida!

Pasaron algunos meses y para Esther era difícil ver como Heriberto y Matías se querían tanto, y ella sabiendo el secreto sentía que estaba siendo muy egoísta con los dos, porque Matías algún día le preguntaría por su papá y antes de que Heriberto apareciera en sus vidas ella tenía muy firme que le diría pero ahora que todo había cambiado no sabría que responderle, si decirle lo mismo, no se atrevería, sentía que le quitaba a su hijo el derecho de saber de su papá y cuando pensaba en Heriberto se le hacia un nudo en la garganta al pensar por lo que él vivió, la enfermedad que superó y lo feliz que lo haría saber que está muy cerca de su hijo y mas que es Matías.

Esther tuvo que acudir a sus padres, a su hermana y a su cuñado, les comento lo que pasaba y que ella había estado pensando en decirle la verdad a Heriberto que no le parecía justo que no supiera la verdad, a lo que ellos reaccionaron con mucho asombro después de la noticia, pero no se atrevieron a juzgarla del porque no les había dicho antes lo que pasaba y le dijeron que contaba con su apoyo, que ellos no la presionarían y que lo que ella decidiera para ellos estaba bien.

Esther citó a Heriberto en una restaurante, ambos llegaron muy puntual a la hora que acordaron se saludaron, tomaron a ciento y pidió cada uno un café, Esther sentía que no le salían palabras, que por más que quería no lograba componer una oración para decirle a Heriberto lo que estaba pasando, hubo un silencio entre los dos y por fin fue Heriberto quien rompió con él y le pregunto que si pasaba algo con Matías que si se encontraba bien, a lo que Esther respondió con una voz entre cortada que sí, pero que era precisamente de Matías de quien le quería hablar, Heriberto se puso más serio de lo que ya estaba y le dijo que adelante que el escuchaba lo que tenía que decir, Esther empezó contándole cómo fue que se embarazo de Matías, le contó sobre los lunares idénticos que ambos tienen y que ella ya sabía que él era el padre del niño, lo sorprendente para Esther es que Heriberto no puso cara de asombro, ella solo se le quedo viendo y le cuestiono que si la había escuchado, a lo que el respondió que si que perfectamente, respiro hondo, coloco los codos en la mesa, llevo sus manos a la cabeza y agacho la mirada y le confeso que él ya sabía la verdad.

Esther no daba crédito a lo que escuchaba y le pregunto con un tono de reclamo, que como lo sabía, que porque no lo había dicho, por eso ella veía tanto cariño de su parte hacia el niño, a lo que Heriberto levantando su mirada y viéndola fijamente a los ojos respondió con un tono de voz calmado, que él sabía desde el momento en que a ella le aplicaron la inseminación, porque el dueño de la clínica era su hermano el doctor Paulo Gutiérrez un reconocido ginecólogo que trabajaba en un hospital público de la ciudad y aparte tenía su clínica particular, Esther no lo podía creer se quedó muda después de la confesión de Heriberto, sabía que no tenía derecho a reclamarle y modifico su tono de voz por una más tranquila porque ella sentía que había hecho algo muy parecido a lo que él hizo, que fue callar la verdad, Heriberto le explico que le llamo su hermano para decirle que había una paciente que era una buena opción para que fuera la madre de su hijo, pero que la única condición era que el podía saber quién era y podía tal vez verlo, pero no podría acercarse ni intervenir en sus vidas, porque era la ética de la clínica la que estaría en juego la confidencialidad de los datos tanto del hombre como el de la mujer, cuando Esther escucho lo que le decía inmediatamente pensó en Sara su amiga quien le pidió mucha discreción porque su trabajo corría peligro, Sara nunca asocio a pesar que tenía tiempo trabajando en la clínica, que el dueño era hermano de Heriberto ya empezaba a entender, así que por ser leal a Sara nunca diría como se enteró realmente y solo manejaría la versión de los lunares y algunos rasgos que tenían muy parecidos Heriberto y Matías y claro que también por el gran cariño que siempre se habían demostrado. Aunque sabiendo que Heriberto conocía la verdad mejor que ella pensó que no sería necesario seguirla cuestionando más acerca de cómo supo.

Heriberto siempre había estado presente de manera secreta en la vida de Esther y Matías, los veía a lo lejos, desde que era un bebe, pero le confeso a Esther que no se preocupara que él nunca había pensado en acercarse a ellos sino que fue la vida la que los unió, y cuando vio por primera vez a Matías llegar a la escuela de futbol se quedó sorprendido, ya que él sabía que no podía intervenir en sus vidas, y que ver al niño, convivir con él, ser parte de su vida, era algo que lo hacía muy feliz, ya que él nunca se lo espero.

Muy apenado Heriberto le ofrece disculpas a Esther por lo ocurrido, a lo que Esther respondió que no había nada que disculpar que eran circunstancias de la vida lo que había ocurrido, Heriberto le pregunto que como fue que ella se dio cuenta que era el papa de Matías, a lo que ella respondió lo que ya tenía pensado decirle, lo de los lunares, algunos rasgos muy parecidos, y el cariño que siempre ha existido entre ellos.

Para Esther fue más fácil de lo que había pensado en todo este tiempo, como darle la noticia a Heriberto, ella creía que sería la que sorprendería y al contrario ella fue la sorprendida, sentía un alivio y una tranquilidad después de que los dos fueron sinceros, ahora tenían que pensar en Matías y analizar y tomar la decisión de que harían si le dirían al niño, llevarlo con psicólogo para que lo fuera involucrando en el tema y como darle la noticia, o preferirían callar y seguir así, claro que los dos en el fondo sabían que no podían tapar el sol con un dedo, y comprendían que el niño tenía que saberlo.

Esther había conocido a Heriberto en todo este tiempo desde que Matías había ingresado a sus clases de fútbol y sabía que era una buena persona y no dudaba en su sinceridad, ella sabía que le hablaba con la verdad.