Apuntes

Inmediatamente en cuanto terminen estas campañas deben iniciar un verdadero proceso para construir una nueva esencia con miras para la siguiente década, sin egos, ni cotos de poder, y sin negocios cupulares

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Por: David Dorantes

Reconstruir a los partidos políticos

La semana pasada refería sobre los tres puntos por los que sucumbieron los partidos desde mi valoración como consultor especializado en comunicación política, cerrando este serial compuesto de seis entregas que en este espacio editorial me permitieron, la pregunta permanente que me han hecho después de mis conferencias desde Tijuana, Baja California, hasta Reynosa, Tamaulipas, es ¿Cómo reconstruir a los partidos políticos y por dónde empezar?

Antes de concluir la campaña de Alfredo del Mazo en el Estado de México advertí que la maquinaria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) quedaría totalmente desgastada por lo que recomendaba hacer un relanzamiento al día siguiente de la ratificación del triunfo, un plan que iniciaron muy tarde por lo que es probable que cobrará factura en las elecciones de 2021. Ahora que estamos -el equipo de consultores de UNOCI en los procesos electorales de Panamá, Guatemala y España, observamos el mismo comportamiento por el colapso coyuntural del sistema político contra sociedades más infoxicadas.

ABRIR EL DIÁLOGO INTERNO
Despojarse de todo ego y de status jerárquico alcanzado es la parte más difícil para empezar a reconstruir un partido político. Cierto es que existen programas de foros internos, pero más honesto decir que son mero trámite para mediatizar sus procesos en lugar que sean para gerenciar el rumbo que tomará su poder. Este diálogo debe ser totalmente franco, directo con su militancia, para emanar las nuevas acciones que deben emprender desde la cúpula. Es decir, las bases mandan, mientras la dirigencia perfecciona.

DEJAR LAS LUCHAS Y TOMAR LAS CAUSAS
Ya se acabaron los tiempos de las luchas sociales, o al menos que el partido político tenga una filosofía comunista o socialista; para reconstruir se tienen que detectar las causas que mueven a la militancia. Si bien, las estructuras nacionales atienden a las exigencias del país, se debe poner al centro la causa general que se adapte desde la región hasta la localidad. Estas causas le darán otra esencia partidista, más empática con las comunidades, así como le dará un aire fresco de renovación con el contexto actual.

PONER EL CORAZÓN EN LA BASE Y EN LOS JÓVENES
La construcción más sólida que debe empezar un partido político es de abajo hacia arriba. Sus bases partidistas y los jóvenes deben ser el verdadero corazón de la esperanza para que sobrevivan al colapso coyuntural que se está viviendo en latinoamérica. En todas las regiones sin excepción, los milenials fueron los que promovieron el cambio en la alternancia política porque no fueron escuchados por la cúpula del poder, pero ahí está la clave.

Desde el Partido Popular en España, pasando por Cambio Democrático en Panamá, y todos los partidos políticos en México, inmediatamente en cuanto terminen estas campañas políticas deben iniciar un verdadero proceso para reconstruir una nueva esencia con miras para la siguiente década, pero es necesario que dejen de pensar en el 2021, así como despojarse de sus egos, cotos de poder, ni que decir de los negocios que han mermado su actuación cupular. ¿Usted qué opina? www.daviddorantes.mx

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